
Mañanas del bosque, primeros lotes
Al amanecer en Bad Wildbad comenzamos con fruta clasificada a mano y una sola tetera de cobre.
Nuestra historia
Empezamos en Bad Wildbad con cestas de fruta de las colinas cercanas. Las recetas crecieron, el huerto se mantuvo cerca y cada frasco todavía sabe a esa primera mañana compartida. Seguimos cocinando en pequeños lotes, dejando que las estaciones marquen el ritmo y que el pueblo nos mantenga con los pies en la tierra. Cada cosecha trae nuevas variaciones, pero seguimos removiendo a mano, probando y compartiendo con los vecinos antes de que nada salga de la cocina. Incluso cuando se llenaron las estanterías, mantuvimos la misma mesa, las mismas ollas de cobre y la misma promesa de dejar que la fruta guíe cada lote. Nuestra despensa está cubierta de notas escritas a mano, y el aire aún huele a bayas burbujeando en las mañanas frescas. Cuando los primeros frascos se enfrían en el alféizar, abrimos uno, compartimos una cucharada y recordamos por qué empezamos. Los campos están a un paseo corto, y las historias viajan de porche en porche mucho después de lavar la última olla.

Nacido en el corazón de la Selva Negra, donde los árboles frutales bordean las colinas.
Cocido a fuego lento para que el color permanezca brillante y la fruta mantenga su mordisco.
Cada receta se prueba en una larga mesa antes de viajar más lejos.
De la revista
Pequeños momentos que mantienen la mesa JamTastic cerca de nuestras raíces.

Al amanecer en Bad Wildbad comenzamos con fruta clasificada a mano y una sola tetera de cobre.

La cocción lenta mantiene el color brillante y la fruta un poco firme.

Cada receta se prueba en una mesa larga antes de continuar.

Anotamos las filas más maduras y los sabores que merecen una segunda tetera.

Los toques finales se dan tarde, con música suave y un ritmo constante.

Equilibramos la fruta con la dulzura suficiente para dejar que el huerto lidere.

La tetera nos avisa cuando el lote está listo, mediante sonido, aroma y brillo.
Notas de estudio
Momentos uno al lado del otro desde el banco y la despensa.

Alineamos los frascos, comprobamos el color y mantenemos el día en movimiento.

Las notas del huerto nos ayudan a repetir los lotes que la gente ama.

Una última mirada antes de empacar los frascos para el camino.